El peligro de la seguridad

 intrépido, intrépida

adjetivo

1 .[persona] Que hace frente sin temor a las situaciones de peligro.

2. Que es propio o característico de la persona intrépida.



Por Alberto Montiel Casas

¿Por qué somos Intrepids? Por supuesto, lo ideal sería poder confiar en que quienes tienen -aparentemente- el control (ya sean los políticos de mayor rango o los altos funcionarios de las instituciones globales, los CEOs de las grandes corporaciones y grandes entidades financieras, etc.) ejercieran diligente y responsablemente sus cargos, pero no cabe esperar tal cosa, en parte quizá porque el sistema de incentivos no lo propicia, pero también porque las presiones de lobbies, desinformación (o sobreabundancia de información irrelevante), falta de atención por exceso de burocracia o politiqueos irrelevantes, comprensión inadecuada de los fundamentos de los problemas (o porque no se abordan los verdaderos problemas sino los equivocados), crean un panorama que dificulta su cometido original (y eso suponiendo una adecuada motivación). De poco sirve defender una bajada de impuestos, o una reducción de las jornadas (sin reducir la calidad de vida), o pretender acabar con el desempleo estructural (y especialmente las altísimas tasas que se dan en desempleo juvenil), o que se denuncie la inflación inmobiliaria o la gentrificación, el encarecimiento de la energía, etc., si no se aportan opciones válidas. Podemos denunciar los desajustes de la “democracia”, la falta de transparencia en el gobierno, el monopolio de la creación de dinero, la utilización abusiva de la digitalización como herramienta de control social… pero de poco sirve señalar los problemas, pues los políticos (entre otros) probablemente sean fundamentalmente incapaces de “arreglar” los problemas de base, pues para empezar normalmente no los comprenden y -por si eso fuera poco- el sistema parece diseñado para no funcionar como maquinaria de arreglar problemas. Porque, entre otras cosas, no pueden crear empleo, las crisis son una consecuencia lógica de la continua concentración del capital, la inflación y los desajustes del crecimiento (como el dolor de huesos en la infancia). Por tanto para evitar mayores crisis posiblemente debíamos haber dejado de crecer, y proponernos prosperar sin crecimiento (para lo cual el conocimiento debería dejar de ser un bien tan escaso, entre otras cosas). Debemos salir de nuestra "zona de confort" (una trampa, después de todo) y enfrentarnos a lo inevitable. Quizá cada vez quede menos tiempo para tomar acción; o quizá no, pero en cualquier caso en nuestro interior sentimos que debemos hacerlo, incluso ya no solo por nosotros sino por quienes no pueden hacerlo por sí mismos o no están aún entre nosotros (la infancia y las futuras generaciones). ¿Por qué hacemos esto? Creemos que mediante una nueva forma de hacer negocios, crear redes y compartir el conocimiento contribuimos poderosamente a la transformación social. Porque la utopía puede que no sea otra cosa que un tupido mosaico de soluciones interconectadas. Revertir el exceso de concentración de riqueza (la desigualdad extrema), frenar el empobrecimiento, proteger la calidad de vida y el derecho a ser felices … todo ello requiere de un nuevo diseño de soluciones que conecte sabiamente los puntos, de modo que desentrañemos las causas reales de los grandes problemas (pobreza, crisis, conflictos, violencia…) y podamos impulsar los proyectos e iniciativas que inciden claramente en la problemática.
Por eso estamos creando una potente red de equipos multidisciplinar, porque ni el conocimiento cabe en una sola cabeza ni la inteligencia lo abarca todo. Einstein comprendió que la imaginación es tan importante, si no más, que el conocimiento. Y la creatividad es tan importante o más que la formación (aunque lo más fructífero es haber desarrollado ambos). Por eso estamos diseñando una estructura basada en la capacidad y el entusiasmo de las personas, apoyadas por potentes herramientas y métodos, de modo que puedan proponer grandes ideas e impulsar ambiciosos proyectos. Una ambición consistente en que se complementen y refuercen entre sí, y que incidan en la economía real, contribuyendo al bienestar de la gente y su felicidad.